Cuando recuperé la conciencia, ya habían pasado casi diez horas desde el parto. Me incorporé en la cama, sujetándome la herida. La luz era tenue y las cortinas cerradas hacían que el ambiente se sintiera desolador.
Al darme cuenta de que mi vientre estaba vacío, instintivamente quise bajar de la cama para buscar a mi bebé. Mi hermana entró en ese momento y, al verme, se apresuró a detenerme.
—No te preocupes, está en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Aunque la situación no es la mejor, los médicos están haciendo todo lo posible.
¿Qué significa que la situación no es la mejor?
Mi voz se descontroló y agarré la...