Fabían volvió.
Justo cuando me preparaba para salir.
Entró en la habitación hablando por teléfono y arrastrando una maleta.
Miré su rostro familiar sin sentir ninguna emoción.
—El proyecto ya ha comenzado. Lui y yo, junto con otros amigos, estamos a cargo. Pronto abriremos la empresa oficialmente.—
Dejó la maleta y seguía hablando sobre el trabajo.
Lo miré con el ceño fruncido.
Lui, qué cariñoso suena.
—No afectará al trabajo en el hospital, sólo estaremos un poco ocupados.—
—¿Qué? ¿Quieres unirte? ¡Genial! Justo necesitamos un contador.—
Fabían asintió inconscientemente, con una expresión alegre.
Después de terminar la conversación, colgó el teléfono.
Me aparté de su vista y salí de la...