Cuando nos casamos, solíamos tener pequeñas discusiones.
Siempre era él quien se disculpaba primero.
Compraba flores y dulces para hacerme feliz.
Yo también estaba muy pegada a él, enviándole mensajes continuamente.
Éramos como una pareja común, ordinaria y amorosa.
Pero todo cambió con el tiempo.
Solía compartir mi día a día con él, pero él empezó a considerarlo una molestia.
En su departamento llegó Luisa.
Ahora había alguien con quien compartir cara a cara, mucho más cercano que yo a través de varias capas de pisos.
…
La primera vez que conocí a Fabían fue cuando me acompañé a mi padre para aprender en su departamento.
Fabían llevaba una bata...