Cuando las horas pasaban, aquel sentimiento de soledad no desaparecía, en su lugar, se hacía más fuerte y real.
Regresar a casa traería un sentimiento horrible que no deseaba a nadie. Penélope entre mis brazos siendo la inocencia y paz hecha persona, mientras Charlie no tenía la fuerza, ni la valentía de volver a entrar.
Se quedó allí junto a la puerta principal, cayó al suelo y dejó sus manos sobre su cabeza.—Todo pasó demasiado rápido, no tuve tiempo de llevarla, no tuvimos tiempo de llegar...—Susurró en un hilo de voz.—Le fallé, le fallé a mi esposa.
Tyron no hizo más que tomar a Penélope entre sus brazos, y decirme...