—Si algo he aprendido en esta vida, a diferencia de mi esposo, es que es uno mismo quien debe hacerle frente a sus problemas —dice con firmeza la rubia, ajustándose el blazer azul oscuro que combina con sus tacones.
Lo dice para ella, decidida, mientras se dirige al apartamento de su ex sumisa, Telma.
Tras tocar el timbre, coloca una mano cerca del marco, logrando una pose bastante sensual, casi natural.
Telma abre y apenas la ve, se encima sobre ella para devorarla a besos.
Evangeline respira profundo cuando ayuda a Magnus a levantarse del sofá. Ella está muy preocupada por él. Y él lo sabe. Le gusta que a...