Las clases virtuales para Evangeline se habían convertido en una pesadilla. Tener que estar encerrada, salir a lo necesario, se estaba volviendo tedioso para ella.
Había podido dormir bien, Thalia le preparaba un té de manzanilla que quitaba sus malestares. Los vómitos habían aumentado casi con cada comida, eso sí.
Se había estado sintiendo intranquila cada que los Keller al llegar se arrodillaban y hablaban a su vientre como si realmente el bebé pudiera escucharlos. Se sentía sensible y con ganas de comer cosas saladas siempre también.
Pero peor aún: había estado sintiendo "nada" por la vida que crecía dentro de ella. Lloraba en las noches por sus pensamientos crueles....