Jack mira a su enamorado de reojo mientras Gareth Freeman, el ex coordinador de producción de los Keller, va a la cocina en su silla de ruedas y regresa con té para ambos.
—Gracias —los invitados dicen al unísono.
—¿Por qué hablar sobre esto ahora? —pregunta el hombre luego de unos segundos.
—Su secretaria...
—¿Su amante? —Gareth pregunta de inmediato.
—Ella... Ha sido víctima de muchas cosas. Sus padres murieron en ese pueblo, y ella estuvo a punto de hacerlo también.
—Pobre chica —masculla Gareth y le da un sorbo a su té—. Tiene un hijo, ¿no? —cuestiona, y los demás asienten—. Ella tiene algo por qué luchar, yo... Nunca...