Max esperó brevemente una respuesta de Emma, pero ella era un mar de llanto, entonces llegó el «Sí» entre lágrimas, él tomó su mano y puso el anillo en su dedo anular, ella lo miró y se abalanzó para abrazarlo por el cuello y, así se quedaron por unos minutos, él la siguió escuchando sollozar contra su hombro para después, ocultar su rostro debajo de su cuello, las lágrimas empezaron a detenerse, entonces Emma salió de su escondite y se limpió las mejillas con ambas manos, solo quedaron los suspiros entrecortados, miró el anillo y se dio cuenta de la belleza de este.
—Es hermoso, cariño. —Max se estremeció al...