Irina estaba sentada en la cama de aquella habitación del hospital. Su mirada estaba perdida en algún punto de la pared frente a ella. Se repitió una y otra vez que había hecho bien, debía de quitar las piedras de su camino, y aunque sintió un pequeño remordimiento, este se esfumó de inmediato.
Se llevó su mano de manera inconsciente a su vientre y cerró los ojos, había conseguido chantajear a una enfermera con una cuantiosa cantidad de dinero para interrumpir el embarazo.
Había aprendido que debía de hacer lo que fuese para conseguir su objetivo, y el bebé, solo sería un obstáculo, no necesitaba deformar su cuerpo, no tenía...