Narra Helen.
Habían pasado unas cuantas semanas desde que dieron a Camila de alta, así que decidimos celebrar su cumpleaños, pero esa vez algo más íntimo en un restaurante que Dylan había comprado. Ese día él estaría dispuesto solo para nosotros, así que me estaba terminando de arreglar para irme.
Llevaba un vestido ceñido al cuerpo de color azul rey, llegaba casi a mis tobillos y unos tacones de color plata. Adoraba ese color. ¿Pero y qué decir de mi cabello? Se veía elegante porque lo había recogido en una coleta alta.
Mi pequeña princesa llevaba un vestido rosa, hacía resaltar más aún sus hermosos ojos azules, y Dylan junior...