Narra Helen.
Allí estaba una vez más, frente al espejo, mientras mi madre me ayudaba a arreglar el cabello. Gracias a mi querido embarazo, que debía aclarar, no sentí absolutamente nada más que hambre. A diferencia del embarazo de Dylan, ese solo me provocó mucho sueño y muchas ganas de comer dulces. ¿Dónde me había quedado? Ah, sí, volviendo al tema; estaba allí frente al espejo, preparándome para mi boda.
Sí, tuvimos que adelantarla antes de que mi barriga creciera demasiado, porque estaba segura que eso ocurriría muy pronto, ya que el vestido me quedaba un poco ajustado y apenas tenía casi dos meses de embarazo.
—Te vez hermosa mi...