Narra Dylan.
Abrí los ojos de golpe, y lo primero que vino a mi mente fue Helen y mi bebé en sus entrañas. Miré a mi lado, y ahí estaba ella, su cuerpo frágil estaba golpeado; solo podía pensar en si estaba viva. Toqué su pulso desesperado, y aún estaba con vida, salí del auto que toda la parte delantera estaba hecha añicos para sacar a mi mujer, que en ese momento sangraba de su frente. Desesperado por saber que estaba bien, la tomé entre mis brazos. Traté de despertarla pero no reaccionaba; en esos momentos sentí mi corazón latir a mil por horas.
Era una vía solitaria y, como...