La clave de mis respuestas
—Rose —llamó Hugo cuando Luciano y yo entramos en la cocina.
Me giré a mirarlo.
—¿Sí? —respondí.
Él sonrió de manera victoriosa a Luciano, quien lo miró con los ojos entrecerrados, visiblemente sospechoso.
—Será mejor que nos vayamos a casa antes del amanecer —dijo, sin más.
Levante una ceja.
—Ya lo sé —respondí.
—Entonces también sabes que solo tenemos una hora más o menos para regresar antes de que todos se despierten —dijo, retándome.
—Ve al grano, Hugo —suspiré.
—No tiene sentido quedarse aquí después de todo —dijo encogiéndose de hombros mientras miraba alrededor de la casa.
—Sí, sí, ya entendimos. Rose volverá después de...