Viaje en crucero—02
Pronto, levanté la cabeza de su pecho, mis ojos se posaron en la gran área mojada de su camisa, probablemente por mis lágrimas.
—¿Cómo te sientes, amor? —preguntó mientras sus manos acariciaban mi rostro, sin apartar la mirada de mis ojos.
Solté un suspiro poco femenino.
—Estoy mejor. —respondí débilmente, mi voz ronca. —Gracias.
—No tienes que darme las gracias, Rose. Ese es mi trabajo como tu compañero, estar siempre a tu lado. —dijo Luciano con una pequeña sonrisa que hizo que mi corazón diera un vuelco, o quizás dos.
—Tal vez deberías dejar esto, Rose. No sabes en lo que te estás metiendo y hasta tu...