Me fruncio el ceño; ellos nunca realmente me ignoran. ¿Están molestos por algo?
Empiezo a caminar hacia ellos y suspiro.
—Hey, siento si hice algo para molestarles, no...—me detengo al llegar junto a ellos.
¿Qué demonios? pienso confundida.
—¿Qué demonios?—digo en voz alta; a ellos no les gustaba cuando maldecía.
Mis padres siguen en la misma posición, pero ambos me miran con los ojos muy abiertos y llenos de pánico.
—¿Qué pasó? ¿Por qué están así? ¿Es algo de mates?—pregunto, sintiendo que mi garganta se cierra, haciendo que mi voz salga ronca. ¿Qué les está pasando?
Mi madre solo me mira de arriba abajo, como si verificara si tengo lesiones,...