Cuando llego, toco pacientemente la puerta.
Se abre y un Luke adormilado me recibe.
—¿Qué demonios... umm, Maddox? —pregunta confundido.
—Pensé que no tenía que hacer rondas hoy —murmura, haciéndome suspirar.
—No, estoy aquí para hablar con mi hermana —digo y paso a su lado.
—¡Nicole! —la llamo.
—¿Maddox? —grita desde dentro.
—Sí, soy yo. Ven aquí ahora —grito y me siento en el sofá.
Unos segundos después, Nikki sale de su habitación vestida con shorts de mezclilla y una camiseta sin mangas, con una sonrisa en el rostro.
—¿Qué pasa, querido hermano? —pregunta dulcemente y corre hacia mí para darme un abrazo.
En ese momento, sé que me está...