Perspectiva de Jayda
Nikki me arrastró rápidamente hacia su auto, su sonrisa iluminando su rostro.
Me puse el cinturón de seguridad y me giré hacia ella.
—¿Qué te pasa? —pregunto con una pequeña risa.
—Me dijiste que has estado vomitando cada vez que hueles mariscos o a alguien fumando —menciona Nikki y asiento.
—Sí, lo odio. Deja un sabor asqueroso en mi boca y mi garganta se siente ácida.
—También has estado activa sexualmente con mi hermano durante aproximadamente un mes —dice, y mis ojos se abren como platos.
Sonrojándome, murmuro—: ¿Podemos, por favor, no hablar de mi vida sexual? Es incómodo hablar de eso.
Nikki me mira en blanco....