El chico de cabello oscuro se giró en su asiento para mirarme. Nuestros ojos se encontraron, los míos brillando con leve diversión y los de él con algo de furia. "Escuchen, ustedes dos, no me hagan -" comenzó Harry.
"Inútil. Sin esperanza. Totalmente inútil. Totalmente inútil." Comenté con altivez, arqueando las cejas. "Así que tal vez eres vanidoso."
Sus fosas nasales se ensancharon y justo cuando se apresuraba a avanzar y posiblemente lastimarme, Harry empujó su pecho. "¡Catalina!" Harry gritó en voz alta, evitando que un furioso Z casi me lastimara. Retrocedí un centímetro, arrepintiéndome un poco de lo que dije, pero no puedo evitar sentir la necesidad de defenderme....