La segunda opción me parece más fácil que confesarle a mi padre que conocía todos los códigos.
Lo que más me preocupa es cómo sabe Fray que yo lo sé. Él debió haber asumido que yo sí, y si no los conociera, me mataría de todos modos para hacer funcionar el poder de su plan de torturar a mi padre.
Suspiro para mí y doy la vuelta a la esquina de los pasillos para buscar mi estúpida tableta. Pensé que volvería a leer e intentaría y tal vez más tarde intentaría recordar los mapas que hicimos y las cosas que hemos concluido todavía.
Pero Jinx interrumpe mis pensamientos. Él entra...