Llegamos a la orilla, varios hombres se acercaron a nosotros, mirándome con curiosidad. Eirik me bajó y empezó a hablar con los hombres allí presentes. Hasta hace un momento, no lo veía como un líder, pero verlo así con todos esos hombres, era obvio que el tipo era… poderoso.
—Tiana, ven, tenemos que subir —me dijo Eirik.
Yo negué con la cabeza. No quería irme, no sabía lo que realmente me esperaba en ese lugar.
—Tenemos que irnos ya, o seremos emboscados —me dijo.
Yo volví a negar con la cabeza. Me iba a resistir lo más que pudiera, tal vez se aburra y me deje aquí.
—Si me acerco,...