Punto de vista, Alberto...
Después de que ella se quitará de mi pecho, me sentí desvanecer, llegué a creer que mi corazón se rompería, trate de alcanzarla, pero ella se deslizó por mis brazos y se escapó.
Cuando pregunté que pasaba, ella me respondió con toda la frialdad del mundo que esto solo era un servicio, y que lo hacía solamente por nuestro hijo.
Ella pensaba que yo era un maldito infeliz que abusaría de ella a cambio de poder estar con su hijo.
Salí de la habitación sumamente molesto.
Me vestí afuera en el pasillo. No podía con tanto, yo sabía que la había dañado en infinidades de ocasiones,...