Punto de vista, Bruce...
Vi llegar a Adriana a casa, sola con uno de los guardias de mi tío.
No sé que pasaría, pero esto no era algo normal.
Me levanté de mi puesto. Le dije con nerviosismo — Hola, ¿Dónde está mi tío? ¿Ocurrió algo? —
Adriana puso cara de flojera y pocos amigos, luego exhaló mucho aire que tenía acumulado en las mejillas.
Me respondió un poco fastidiada — La verdad, se quedó en la otra casa, y me envió con uno de sus choferes — Coloco los ojos en blanco.
Pero, ¿Que otra casa? Hasta donde tengo entendido la única casa que tenemos aquí en Quebec es...