Chapter 5 Te casarás con ella

Chapter 5 Te casarás con ella

—¡Responde!— gruñó James y los ojos de Charlotte se tornan llorosos

—lo...lo lamento señor— baja su mirada

—¿Por qué tenías el sobre?— lo muestra y ella niega con la cabeza

—fue un error señor...

—¿Un error? ¿Acaso estás tomando mis cosas? ¡Samuel, ella me está investigando para sacarme dinero— la señala James

—lo puedo explicar...— Charlotte no pudo evitar llorar, por lo que Samuel se agacha para ayudarla a levantar

—¡No la toques! Deja que ella se solucione solita por tomar lo que es ajeno— ordena fulminante

—¡Pero sé lastimó el tobillo!— Insiste Samuel

—¡Vete Samuel! No te necesito— Señala James la salida

Samuel muy indignado mira a Charlotte y luego sin más se marcha muy molesto, porque James Brown cada vez está más irritable.

—creo que lo mejor es que me vaya— las lágrimas se deslizan por sus mejillas y sosteniéndose de la pared, se coloca de pie

—de aquí no te vas hasta que yo lo diga, y que sea la última vez que te atrevas a agarrar mis cosas porque de lo contrario, no tendré piedad— James se marcha a su despacho, mientras que ella, llora desconsoladamente porque su vida cada vez es más miserable

Le cuesta mucho subir las escaleras, así que solloza con más dolor, porque ella siente que jamás ha hecho algo malo para merecer tanto sufrimiento.

—déjeme y le ayudo— Mandy que presencio la discusión estando escondida, se apiada de Charlotte ayudándola a subir las escaleras

—gracias señora Mandy— dijo ella tratando de controlar sus lágrimas

—niña, usted se ve que es un alma buena ¿Por qué está aquí? El jefe es muy difícil de tratar, y con la perdida de su novia más, yo le aconsejo que se vaya y no esté con él

—es lo que más quisiera, pero tengo muchos problemas, no tengo a dónde ir— suspira Charlotte

—ese bebé... ¿Es suyo?— Charlotte niega con la cabeza —es del señor James Brown, y de la señorita Olivia

—¡Santo Dios! Iré por un calmante y una pomada para su tobillo— Mandy se marcha dejando a Charlotte sola y pensativa, ella llega a la habitación y afortunadamente el bebé está durmiendo plácidamente

Allí se queda de pie, observando al pequeño niño, su corazón se hace añicos de pensar, en que si ella se va ¿Quién cuidará del bebé? Ya que necesita mucho amor y atención. —por tí, soportaré todo, no tengo a nadie en este mundo, y a pesar de que estoy sufriendo, tenerte en mis brazos alivia mi alma

—aqui tiene señorita— Mandy le entrega aún vaso con agua, la pastilla y la pomada —me tengo que ir, si el señor me llega haber aquí se desata un infierno

—gracias señora Mandy, le quiero hacer una pregunta, por favor

Mandy suspira y mira hacia atrás, luego asiente con la cabeza. —¿Él señor siempre ha sido así?

—señorita el cabecilla Brown, es el mismo diablo, ha querido que el señor James sea así también, pero siendo sincera aunque mi jefe es amargado, tiene corazón y lo digo por la forma en que trataba a la señorita Olivia, como una reina

—así...— susurra Charlotte

—lo mejor es que no lo haga enojar, aquí se hace lo que él diga para evitar regaños, ahora sí la dejo porque quiero dormir en paz, mañana la veo niña, aunque la verdad me agrada su presencia asi no me siento tan sola

Charlotte abraza fuertemente a Mandy, dejándola perpleja. —que descanse señorita— sonríe levemente y luego se marcha.

Charlotte al estar sola, cierra la puerta con seguro y luego desliza su espalda cuidadosamente por la puerta de madera hasta quedar sentada en el suelo, se toma la pastilla, bebió un poco de agua y luego dejo el vaso a un lado. Ella mira nuevamente al bebé y divaga en sus pensamientos.

.

.

.

James Brown, estando en su despacho, tiene una lucha interna, si leé o no la carta que dejó su amada, pero luego de tomar unos tragos más, se decide a abrir el sobre, al ver la letra de Olivia sintió melancolía, así que se dispone a leer.

*Querido James, quizás luego de que leas esta carta me llegues a odiar, pero no quiero irme de este mundo con un secreto fatal, el cual sé que te va a lastimar, antes que todo quiero recalcar que el bebé es tu hijo, y sé que no querías ser padre, pero por favor, haste cargo de él, no tiene la culpa de nuestros errores, y supongo que dirás ¿Cuáles errores? Para mí es difícil escribir está carta, pero me dejaste mucho tiempo sola por tu trabajo, muchas veces te necesite y no estuviste, no fuiste capaz de enfrentarte a tu padre por mí, lo cual me hace pensar que jamás tuviste el amor suficiente para luchar por mí, y espero, que si algún día llegas a tener un sentimiento de amor por otra mujer, le des su lugar, porque de lo contrario pasará al igual que yo. Te falle, si te fui infiel y no solo una vez, si no varias veces aunque te amaba, pero yo necesitaba atención, sentirme deseada y tú muy poco estabas conmigo, no pienso decirte quién fué para no crear problemas, pero te juro que ese bebé es tuyo, es algo que le pedí a Dios a pesar de mi pecado, porque el hombre con quién te falle no merece ser padre, pero tú sí, aunque no querías serlo, sé que serás un gran padre, y sé que en este momento estás sufriendo, pero más sufri yo con tanto engaño, quizás me amaste, pero también me fallaste, yo lo siento y te pido perdón James, cuida a nuestro hijos, es lo único bonito que quedará de ambos, no lo alejes de tí, el será tu compañía en tus días de soledad, te amare siempre. (Olivia)

James Brown arruga la carta hasta que la vuelve mierda, su rencor incrementó al saber que la mujer que creía santa, le falló, se acostó con otro hombre, pero también debe admitir su error, y que el bebé se parece a él, por lo que entra en una crisis emocional, y empieza a lanzar los objetos decorativos del despacho, desahogando su furia.

.

.

.

Al día siguiente, Charlotte no pudo conciliar el sueño, aunque la cama es cómoda, y la habitación es más agradable que en la que vivía, no podía dormir, no podía dejar de pensar en James Brown, y en su vida.

Gracias a la pomada y la pastilla que Mandy le dió, Charlotte amaneció mejor, y pudo llevar al niño para que recibiera sol. Al ingresar a la sala de estar, observa a James bajando las escaleras, tiene puesto un traje impecable, hecho a su medida y de color negro, se ve tan guapo que sus mejillas se sonrojan.

A diferencia de él cuando la vió, se colocó sus gafas oscuras y camina sin darle importancia, pasando por su lado. —¡Buenos días señor Brown!— lo saluda ella sin importarle que él se va a enojar —el niño amaneció bien, ya tomó el sol y lo limpie, incluso ya comió— James se detiene y luego la voltea a mirar, cosa que la intimidad a ella

James tiene una postura muy varonil y le dice —¿Cómo te atreves a hablarme?

—soy la madre de reemplazo de su hijo, así que le diré todos los días como se encuentra el bebé, aunque usted no lo pregunte y no sea de su agrado, pero él es su hijo, su sangre y estaré firme en mi decisión

Brown se acerca a pasos firmes hacia ella.

Charlotte sabe que a él no le gusta que lo miren a los ojos, pero aún así, mantiene su mirada firme. —¿Te gusta molestar a las personas?— pregunta él cruzándose de brazos

—usted ayer tuvo un mal día, igualmente yo señor, y aprovecho para disculparme por el mal entendido de la carta— cuando ella le recuerda la carta, el hombre se enfurece

—si quieres sobrevivir, no te metas en mis asuntos y no quieras pasarte de lista, en la tarde, Samuel traerá un contrato estricto sobre tu silencio, lo firmas y recibirás el dinero, no quiero escucharte más

James se da la vuelta y camina hacia la salida. —que tenga un feliz día señor Brown— él se tensa, no había conocido una mujer tan terca como ella

Pero al salir de la mansión, James observa a su padre bajar de la camioneta de lujo color negra con vidrios blindados y varios escoltas vestidos de negro y armados. —¿Qué haces aquí?— le pregunta a su padre

—¿Sé te olvida quién te engendró? ¡Bastardo de mierda! Escuché un rumor de que tu noviecita pobretona murió

James fija su mirada en su padre. —¿Creés que por qué soy viejo me vas a ver la cara? También sé que has tenido un hijo, y no acepto que tengas un hijo sin un sagrado matrimonio, y como no voy a permitir que te burles de mí, he conseguido una pretendiente para tí ¡Antonela, baja del auto! ordena el cabecilla y la chica de cabello rubio y ojos café, baja del auto muy obediente —presta atención a lo que te diré James, ese bastardo que has tenido como hijo lo envías a una casa hogar porque no seré el hazme reír de mis amigos de la alta sociedad, y te casarás con ella, que hará lo que tú le digas, mientras la tengas viviendo como una reina.

—señor James Brown, a su servicio— la chica hace una mini reverencia

Category
Dark
Set up