Él señor Brown sonríe malicioso, busco a la mujer más hermosa, para que su hijo no se negara.
—con ella puedes hacer lo que quieras— recalca —¿Cierto Antonela?— pregunta
—sí mi señor
—hijo no entremos en un guerra, eres mi único heredero, tienes a una mujer frente a tí que está a tu altura, y lo mejor de todo es que es vírgen
James tensa su mandíbula, no cree en que Antonela sea virgen por la forma en que está vestida y aquella mirada de prevención.
—¡Llévate a esa mujer! No me pienso casar por obligación, estoy bien grandecito para tomar mis propias decisiones, además, la empresa está surgiendo muy bien como para que me estés acosando, y si es por un heredero, ya lo tengo, así que no me jodas, tengo una gran empresa que espera por mí— James está dispuesto a marcharse, pero su padre muy enojado coloca su mano derecha en el hombro izquierdo de James
—¿Con quién crees que estás tratando James?— pregunta ejerciendo fuerza —¿Sé te olvida que puedo dejarte en la ruina?
—sí así lo quieres hacer, hazlo, me tienes mamado con tus amanezcas, recuerda que tengo la herencia de mi madre
El señor Brown, agarra a James de la camisa. —¿Herencia? Pues te informo que las tengo en mis manos, y si no lo firmo jamás la tendrás. Ahora te casarás con Antonela y tendrás un hijo con ella, si es posible dos para ser precavidos, ahora no quiero ni una objeción más, en un mes te vas a casar
—¡No puedes hacerme eso!— James siente su sangre hervir ya que su padre siempre ha querido manejar su vida
—un mes James Brown, hazme sentir orgulloso de tí— le propina una leve bofetada a su hijo —un maldito mes— lo señala y James cierra los ojos, tensa su mandíbula y contiene sus ganas de maldecir a su padre
—sube al auto— el cabecilla le ordena a Antonela, y ella mira sonriente a James, para luego hacer un gesto con su mano despidiéndose
Él empuña sus manos y observa a su padre marcharse. ¡Maldición!— gruñó entre dientes y se apresura a sacar su celular móvil, rápidamente llama a Samuel.
—James...
—¡Por fin contestas! Tengo un problema muy grave
—¿Paso algo con el bebé?
—con mi hijo... Con el bebé no, esa mujer lo está cuidando bien, no lo puedo negar
—¿Entonces que te está pasando?
—Brown estuvo en la mansión, trajo a una mujer y dijo que será con la que me voy a casar, me dió un mes para hacerlo, ¡Me está obligando! Esto no me puede estar pasando
—voy a la mansión y así hablamos
—¡No! Te veo en la oficina— James cuelga la llamada y voltea a mirar atrás, para luego marcharse muy indignado por la situación en la que su padre lo está arrastrando
—¿Y esa cara señora Mandy?— Charlotte te acerca a ella que está mirando por la ventana
—ay niña, lo que pasa es que las cosas están complicadas, asoma un poco tu cabeza— Charlotte obedece y mira al hombre adulto y la bella chica, para luego presenciar la discusión
—ese señor...
—es el padre del joven James, ese señor es malo, es el mismísimo diablo
—¿Y la chica?— pregunta intrigada
—no lo sé, pero es hermosa, mejor me voy a la cocina, debo preparar el almuerzo para el joven James
—¿El viene a comer?
—sí, es complicado, para comer en un restaurante y si él no viene, avisa para mandarlo con uno de sus hombres
—quiero ayudarte en la cocina, él bebé ya se quedó dormido y no tengo nada que hacer
—¿Sabes cocinar?
—soy profesional— sonríe —mentiras, pero me defiendo
—cierto, no me acordaba que debo limpiar el despacho del jefe, ayer lo volvió un desastre
—yo te ayudo, no te preocupes, lastima que no hay una cuna— Charlotte mira alrededor
—no te preocupes, le diré a uno de los escoltas que compre una cuna, si deseas yo sostengo al niño mientras vas a limpiar el despacho
—excelente, te lo pasaré con cuidado, un movimiento en falso y se despierta— cuando Mandy carga al bebé, sintió melancolía
—es igual a mi niño James...— susurra mirándolo con ternura
—¿Te sientes bien?
—sí... Vete a limpiar, mi niña— Charlotte la miro por segundos y luego asiente
Al llegar al despacho, abre la puerta y todo está vuelto mierda. —¡En qué me metí!— exclama al ver el desorden —pareciera que un tornado acabo con esto— ingresa al despacho
Empieza a ordenar los objetos decorativos, y para su sorpresa, encuentra la carta y está arrugada.
Y como Charlotte es tan curiosa, la agarra y se dispone a leer, no podía creer lo que está escrito está, ya que ellos se veían muy enamorados, y entiende con más razón porque James Brown, descargó su ira con el despacho.
—le fue infiel...—
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—disculpe que lo interrumpa, señor Brown, el señor Samuel ha llegado
—que siga— ordena James cerrando su laptop y luego apoya los codos sobre el escritorio juntando sus manos
—lamento la tardanza, el tráfico está horrible. —Gisel, puedes traerme un café bien cargado por favor— pidió amablemente Samuel
—sí señor, ¿Usted también desea algo señor?— pregunta la secretaria
—Whisky doble— ordena con frialdad
—ya lo traigo señor, un permiso— la secretaria se marcha y Samuel fija su mirada en James
—¿Qué pasa por tu mente?
—muchas cosas, lamento como te he tratado, la muerte de Olivia me afecto demasiado
—descuida, para eso son los amigos, estar en las buenas y malas ¿No?
—Olivia... Me fue infiel— confianza James y Samuel se ríe, a carcajadas pero al ver la seriedad en el rostro de James deja de reírse
—no te lo creo James, si ella derrochaba amor por tí
—lo dejo escrito en la carta, la que le quite a Charlotte
—¿Y si ella lo leyó?
—No. Aún estaba sellada— James retoma su compostura haciendo su cabeza hacia atrás para mirar al cielo razo
—lo siento amigo, pero no puedes dudar de que ese hijo es tuyo
—sé que es mi hijo, no soy tan ciego como para no ver que es mi réplica, al menos esa chiquilla que no puede tener la boca cerrada lo cuida pero mi problema es mayor, Brown llevo a una mujer para casarme, y dijo que si en un mes no me caso, me dejara en la ruina, tu sabes el poder que tiene y lo puede hacer
—¡Mierda! Y si manipulas a tu prometida, te casas y que ella no te joda la vida
—qué cosas dices Samuel, esa mujer es una mosca muerta y de virgen no tiene ni mierda, debe ser una putita que ya pasó pero las manos de Brown
—esta complicado James, sabes que tu padre es un hombre determinante, y quiere manejar todo a su antojo
—¡Pero mi vida no! Eso me pone muy enojado, dime ¿Qué paso con el contrato?
—el abogado Kinsey, me informo que ya está redactado
—perfecto, necesito que se lo lleves a esa chiquilla, para que firme
—¿Y por qué no se lo das tú?
—no la tolero, asegúrate de que firmé y ojalá no lo lea para que no ponga peros— suspira profundamente —necesito otro favor, investiga la vida de ella, no vaya hacer que luego me cause problemas
—disculpe señor Brown, aqui tiene su trago y señor Samuel, su café— me retiro
—lo que tú digas, pero algo no puedes negar, y es que Charlotte Hill's, es preciosa
—descuida, cuando ya no necesite de sus servicios te la puedes quedar
—¿Por qué actúas a la defensiva? No sera que Charlotte despierta algún sentimiento en tí— Samuel lo mira fijamente
—que ridículo eres, vete con tus conclusiones baratas a otro lado— bufo con el ceño fruncido
—ojala no te tragues tus palabras y descuida querido amigo, no puedo intervenir en una relación que más adelante se dará, porque al pasar los días no podrás resistir la belleza angelical de la señorita Hill's— Samuel se coloca de pie
—no me agrada tu actitud, vete al infierno— Samuel se marcha sonriente mientras que James está con un genio insoportable —¿¡Qué mierdas voy hacer!?— James habla solo, está angustiado
—señorita no puede ingresar— se apresura a decir la secretaria a la chica
—¿Ahora qué?— James mira hacia la puerta
—señor Brown, vengo para que hablemos, quiero que lleguemos a un acuerdo— ingresa Antonela y toma asiento cruzando sus piernas, mientras que la secretaria mira a su jefe con temor