Georgina llevaba un tiempo observando a su exnovio, sintiendo un gran malestar al ver la felicidad en su rostro. No podía creer que Enzo se hubiera casado y que parecía ser una persona completamente diferente a la que ella conocía. Recordaba que solía ser reservado y enigmático, y nunca había demostrado sus sentimientos con palabras, algo que ahora estaba haciendo con Celine.
—Enzo —dirigió su mirada a la joven a su lado y luego a él, notando sus manos entrelazadas—. ¿Podemos reunirnos dentro de poco para discutir la propuesta que te hice?
—Tendrás que esperar a la próxima semana, estaré ocupado... —respondió de manera tajante.
Georgina supuso que se refería...