Enzo despertó al sentir los rayos del sol que se colaban por la ventana entreabierta. Abrió los ojos, sintiendo la claridad, pero un fuerte dolor de cabeza lo obligó a sentarse en la cama, quejándose. En su mente emergieron los recuerdos de la noche anterior, reviviendo lo acontecido. Celine y Erick, él bebiendo sin parar en el bar hasta embriagarse, luego el joven en la bicicleta que lo chocó y finalmente, Celine apareciendo en su habitación para limpiar sus heridas. Después de eso, no recordaba más.
Enzo se levantó de la cama y estaba a punto de llamar a Claudia, la sirvienta, cuando sus ojos se posaron en el vaso...