Sentada en la mesa de la cafetería, Celine sentía la mirada de algunas personas sobre ellos, convirtiéndose en el centro de atención desde el momento en que habían entrado al local. La mayoría no había podido pasar desapercibido al rubio frente a ella, un hombre apuesto y conocido, no solo por su belleza sino también por sus buenas acciones. Nerviosa ante los curiosos ojos de algunos clientes e incluso de las empleadas del lugar que no dejaban de murmurar lo atractivo que era el rubio, la joven se mantuvo tensa mientras la camarera que servía su café observaba sin disimulo a Erick.
Percebiendo la incomodidad de la pelirroja, él le...