Todos los años, Enzo solía viajar a Francia para asistir a uno de los eventos más importantes para su negocio, con el fin de promocionar la marca de sus productos y conseguir nuevos clientes. Aquella noche, Enzo se preparaba para su viaje después de informar a su padre sobre su partida. Debía llegar temprano ya que tenía programada una breve conferencia y se sentía un poco inseguro al no contar esta vez con la compañía de su padre, quien le había informado que no iría a londres.
—¿Hablas en serio, papá?
—Creo que lo mejor sería acompañar a Celine, no es sensato dejarla sola en casa. Puede quedarse aquí, si...