Jean Carlos soltó una risa burlona, sin inmutarse por las amenazas de Estela. Mientras tanto, Mario aprovechó la distracción momentánea para analizar posibles salidas.
-¿Qué puede hacer una embarazada?-respondió Jean Carlos. En el local, la tensión aumentaba, y Estela decidida, no cedía ante la intimidación. Los dos hombres que quedaban parecían impacientes, preparándose para seguir las órdenes de Vicky-Si no guardas silencio, no tendré compasión contigo-añade el hombre, esta ves sosteniendo un palo en sus manos.
-Si le pones un dedo a esta mujer, tendrás tu castigo asegurado-manifestó Mario tratando de soltar sus manos.
Vicky irrumpió en el local con una risa siniestra que resonaba en el ambiente cargado de...