No lo miro a la cara ni le respondió solo se levantó de la silla y caminó a zancadas hasta el auto. Entró y tiró la puerta, tan duro que hizo vibrar el auto, de inmediato se miró al espejo y su ojo estaba un poco colorado e hinchado.
Quedó paralizada, no podía parpadear, no llevaba ni tres días en la mansión cuando ya había recibido una paliza.
Su boca empezó a dibujar una profunda tristeza, y sus ojos se echaron a llorar.
-Mamita por qué carajos hiciste ese contrato, ¿No había otra manera de pagar? Mi vida depende de Marlon, ahora soy suya.
Marlon acomodo en el baúl todas...