-Será un placer trabajar para usted señora de Rivera -El hombre coloca una sonrisa.
El detective le dejó a Estela su número privado, ya que ella le había comentado de que no tenía un dispositivo por el cual comunicarse.
Estela salió de la cafetería y de inmediato se desplazó a una tienda donde vendían teléfonos, pensó que la única manera para estar al pendiente de todo era por medio de ese pequeño aparato.
-Señora, su esposo me está preguntando por usted-Dijo el escolta mientras me pasa el teléfono.
-Hola Marlon-Dijo Estela sin ánimos.
-Estela, ¿Dónde estás?-Cuestionó con cierta duda.
-Marlon, te dije que iba a estar de compras, ¿Lo olvidaste?....