¿Alguna vez has oído hablar de las arenas movedizas?
¿Cuanto más te mueves, te hundes?
Así me sentía, "saliendo" con Kalil, teniendo un contrato y embarazada de Rajj.
Esa era la locura en la que se había convertido mi vida.
Dos hombres, asquerosamente ricos y que podrían ayudarme o matarme.
Kalil ha sido un buen hombre, él y Mary e incluso el jeque eran buenas personas.
Pero entonces vino la pregunta?
¿Aceptaré la ayuda de Kalil?
Ya nos había aceptado a mí ya mi hijo.
Pero sé que si me lo quedo, todos pensarán que mi hijo con Rajj es suyo.
¿Y sería justo?
Todo esto se arremolinaba en mi...