Amanecí mareado en un lugar extraño que no conocía, tenía un poco de consuelo con la mullida cama, mi cabeza daba señales de que aún estaba en mi cuello, pues me dolía y pesaba como quinientos kilos.
Me di cuenta que estaba en una especie de tienda de campaña, no había separación, cojines y mesas como las del centro que tienes en nuestra sala, montones de alfombras que creo que valían mi riñón.
Tenía una especie de cocina, y un lugar cerrado imagino que es el baño.
¿Qué estaba haciendo allí?
Me levanté de la cama, e inspeccioné para ver si había alguien allí, pero no había, había una especie...