Rajj
Esos últimos días para mí fueron como si un poco de mí muriera junto con esos hombres, odiaba las ejecuciones, pero era necesario.
Lo que no era bueno de mi posición era tener que decidir sobre la muerte.
Pero estaba obligado, o sería un gobernante débil ante la gente.
Mi consuelo fue que Helena supiera que ella estaba allí, allí tirada esperándome y me vio llorar, nunca nadie me ha visto llorar, fui criado para ser el líder, por un dictador, un hombre obsesivo y egocéntrico.
Y una de las cosas que no soy, es dictador, quiero el bien de mi pueblo.
Helena me está presionando sobre el contrato....