En cuanto Giovanni la besó, Mia perdió la noción de la realidad. Se olvidó de todo salvo de él y las sensaciones que le producía. Era como si hubiera pasado una eternidad desde que sintió sus labios sobre los suyos.
Sus manos se aferraron a su chaqueta mientras dejaba que él tomara el control. Giovanni colocó las manos en su cintura y la acercó más a su cuerpo. Pudo sentir su miembro excitado contra su vientre y soltó un gemido ahogado que él se tragó.
Sus cuerpos hace un rato habían dejado de moverse al ritmo de la música. Estaban parados en medio de la pista de baile, tan solo...