Ambos salimos de la sala de cine, caminando cuidadosamente, ya que todavía me siento débil y mis piernas no están para caminar demasiado. Siento que este paseo me costará un precio demasiado alto y eso es lo que no quiero porque tía es la que pagarán todo lo que hago. No me gusta verla llorar y que piense que en cualquier momento mi corazón no aguante o que ya no pueda estar con ellos.
Veo de un lado a otro y de pronto se me vienen las ganas de orinar, ¡tengo que hacer pis!
—Dylan, necesito que me lleves a un sanitario —me detengo—. Me estoy haciendo pis—susurro.
Cruzo mis...