—Claro que sí, y yo disfrutare cuando tú me pidas llorando que te regrese el trabajo, yo te diré que no porque seré la dueña de todo y de los mocosos también, ya que he visto al jefe entrar con dos niños —dice con tono serio.
Ladeo un poco mi cabeza, y la diversión acabo en el instante que ella empieza hablar de mis hijos. Una cosa es Harry porque de él ya estoy acostumbrado que más de una zorra se le acerque, pero de mis hijos jamás.
—Eres una maldita zorra —cuando me le iba a tirar encima para darle su merecido entra Harry.
—¿Qué es lo que sucede...