Pero no, no puedo seguir, tengo que pensar de una vez por todas que Emmanuel es mi vida ahora. Mierda, todo esto está haciendo que caiga, que me derrumbe y no piense las cosas.
—Ven aquí —su voz es grave y su mirada misteriosa me enloquece, no pierdo el tiempo y lentamente me acerco a él—. De rodillas—estabilizo la respiración.
No, tengo que mantenerme firme, no puedo caer porque eso sería traición.
—No, esto sería...
—Jamás te trataría como una puta y menos lo pienso.
Tengo que oponerme, pero una parte de mí dice que lo haga.
Mi otro yo se arrodillaría ante él, le pasaría mis manos por la...