—¿Huelo mal? —al escuchar eso mis ojos se abren de par en par hasta causarme risa—, no puede ser, me voy a duchar—al mismo tiempo que lleva una parte de su camisa a la nariz—, deseo que estés en nuestra habitación, pero no puedo hacer nada porque el médico dice que todavía estas en observación y que es mejor cuidarte, antes que lo lamente luego.
En el instante que le iba a contestar, él salió corriendo de la habitación, dejándome sola.
Ah, como quisiera levantarme, correr y tener el chiki-chiki con mi amor. Según el doctor que faltan otros exámenes que me tengo que hacer y que por ahora guarde...