Ah, no puede ser, las ganas de vomitar volvieron, pero la doctora me dijo que el medicamento ayudaría y que podría solo descansar, no es posible, no me puedo sentir mal, no ahora.
Aspiro fuertemente para luego salir corriendo y entrar al baño que está cerca de la cocina. Lo primero que quiero es llegar a tiempo al baño, porque las ganas de vomitar las llevo en mi garganta, siento cómo sube y baja. Ah, ya no quiero, no quiero vomitar.
Qué pecado tan grande cometí para que me esté sucediendo esto.
—Ale… —escucho los gritos de Harper detrás de mis pasos.
En un dos por tres entro al baño,...