Han pasado horas desde que he llegado a casa, y Lucas ni responde a mis llamadas ni ha regresado conmigo. Quiero poder contarle todo lo sucedido y que no haya malos entendidos entre los dos, pero ¿cómo hacerlo si no me puedo comunicar con él? Intento mantenerme despierta, pero mis ojos ganan la batalla obligándome a ir a la cama para descansar...
[..]
Al día siguiente:
« ¡Maldita sea!» grito en mi interior mientras las náuseas me obligan a levantarme de la cama a toda prisa e ir al baño. Apenas consigo llegar frente al escusado y volver mi estómago.
—Bella... ¿te encuentras bien?— Le escucho preguntarme, pero no puedo...