Informes-02
Conduje por la carretera a toda velocidad, y mi mente volvió a Vero. Mi casi inexistente corazón dolía por ella. No entiendo por qué esos malditos idiotas no la dejan en paz. Por eso los detesto tanto. Son peores que los humanos. Te provocan, y cuando te defiendes, se hacen las víctimas. Si tan solo supieran la espada que pende sobre sus cabezas. Lo que Vero hizo hoy no fue cualquier cosa. Las voces de las legiones del Infierno solo se escuchan cuando se ha cometido una gran injusticia contra uno de los nuestros. Es una señal de que alguien ha declarado la guerra a uno de los hijos...