Estábamos hablando todos tranquilamente, cuando de pronto Aaron se disculpo levantandose seguidamente de su silla, ya que todos escuchamos cómo sonaba la melodía de su móvil. Aaron se marchó de la mesa hacia una pequeña terraza que había detrás de nuestra mesa, fijándome en cómo las mujeres que habían en ciertas mesas detrás de nosotros lo miraban desnudandolo, ya que Aaron era increíblemente atractivo.
— Hola buenas tardes ¿cómo estáis? — escuche decir a un hombre detrás mía,
Cuando me gire en la silla para ver quien nos estaba hablando, el hombre y yo nos quedamos mirándonos fijamente, dándome cuenta de que el me guiñaba el ojo, haciendo que me ruborizada en ese momento.
— ¿Qué hace una mujer tan bella aquí sola? —- me pregunto
— Perdone, pero no lo conozco de nada y ademas no estoy sola — le respondí
— Vienes acompañada? yo no veo a nadie a tu lado sentado en esta mesa — me dijo
— Dejala tranquila, además si que está acompañada — le dijo Gina muy seria
— Si que está acompañada, ¿en serio pensabas ligar con mi prometida delante de mis amigos?.--- escuche la voz de Aaron
— Hola Aaron, creía que no ibas a empezar una nueva relación, después de lo que te sucedió — le contestó el hombre
—- Pues ya ves que si y ahora discúlpate con mis invitados y largate de aqui — contesto Aaron muy serio
— Está bien hombre, tampoco hace falta que te pongas así, ya me marcho, señorita espero que nos volvamos a ver — dijo el hombre mientras se giraba para marcharse de donde estábamos todos.
Después del incidente con ese hombre, Aaron decidió que nos debíamos de marchar, dándome cuenta de lo tenso que tenía los músculos de su cuello. Me levanté de la mesa igual que Gina, Mary y sus respectivas parejas, nos despedimos de los cuatro marchandonos Aaron y yo hacia la entrada del restaurante, subiendo a la limusina que ya nos esperaba el chofer con la puerta abierta, marchandonos seguidamente de aquel lugar. Nada más llegar al garaje donde vive Aaron, el chofer aparco la limusina abriéndonos la puerta bajando primero Aaron, dándome la mano y ayudándome para que yo bajara. Subimos por el ascensor hasta el piso, dejando mi bolso en la misma entrada, vendo como Aaron se quitaba la chaqueta y la corbata, dejándose la camisa blanca que llevaba dándome cuenta como se ceñía a su perfecto abdomen que lo hacia todavía mas atractivo, entrando en el dormitorio para dejar la ropa seguidamente
— Lo siento pero necesito ir a mi casa, mi amigo Jimy estará preocupado, hace días que no hablo con él — le dije
— Quédate por favor Rebeca, tenemos que hablar de nosotros, no quiero que nos hagan mis socios algunas preguntas que no sepamos responder, porque la reunión de hoy no es la única a la que vamos a asistir tu y yo, habrán recepciones y viajes que tengamos que hacer juntos – me dijo Aaron
— De acuerdo, pero lo podemos hacer en otro momento, como ya te he dicho mi amigo Jimy estara preocupado por mi — le dije
Aaron se fue acercando hasta donde yo estaba, fijándome en la sonrisa picaresca que tenía en su labios, viendo la mirada lujuriosa de sus ojos sin darme cuenta de que mientras yo iba retrocediendo y que había entrado en el dormitorio, viendo como Aaron cerraba la puerta con llave.
— Me parece que esa es una mala excusa que te estás inventando Rebeca, creo que echas de menos a un hombre que te diga lo que verdaderamente tienes que hacer y que te diga lo que desea y como lo desea — me dijo sin apartar los dos nuestras miradas, dejándome sin aire en mis pulmones al escucharlo
—- Creo que se equivoca señor Taylor, no necesito que ningún hombre me diga lo que tengo que hacer, solo porque hemos firmado usted y yo un contrato – respondí
— Rebeca porfavor, no te escondas detras del contrato que hemos firmado, sabes que una de las cláusulas es darme un hijo, y no por inseminación precisamente — me dijo Aaron
— Está bien, como quieras, ¿porque no metes el ego dentro de los pantalones y nos olvidamos de este contrato y de todo lo que se supone que tengo que ser para ti? — pregunte
— Y por qué ¿no vamos a la parte más interesante del contrato? — pregunto Aaron riendo a carcajadas
Seguí retrocediendo al ver que Aaron cada vez se iba acercando más y más a mi hasta que tropecé con la pared del dormitorio, se acercó a donde yo estaba atrapando mi cuerpo con su cuerpo colocando sus manos a cada lado de mi cara apoyándose contra la pared.
—- Como te acerques mas a mi, te juro que te arrepentirás — le dije, mirando sus carnosos labios
Con un solo movimiento, Aaron me separó los muslos con una de sus piernas, pegando sus caderas a mis caderas, sintiendo lo duro que ya tenía su erección
— Rebeca cariño, nunca he deseado a una mujer como te deseo a ti ¿cuándo fue la última vez que un hombre te hizo sentir y gritar por placer? — me pregunto
— No te importa, no tengo porque contestarte a eso — respondí
Aaron empezó a darme pequeños besos en la frente y en mis mejillas, haciendo que mojara mi tanga y me dolieran mis pezones de tan duros como los tenía debajo de mi ropa
— Por favor Aaron suéltame, — le rogué
— No cielo, todavía no — me dijo
Aaron me acarició con su mano rozando mi piel, con caricias ardientes mientras me presionaba mis muslos con su pierna, su boca la puso en mi oreja jugueteando con el lóbulo, lamiendo y mordiendo, haciendo que me quemara la pasión, arrancándome un gemido cuando su erección rozo mi pubis
—- Podría enseñarte mucho, a pesar de la noche que tuvimos en aquel hotel, dime ¿desde entonces no has estado con ningún hombre?, porque siento lo mojada que estás ya para mi, Rebeca, eso se llama deseo, deseo por que toque, porque te haga gritar de placer, porque te bese y muerda cada centimetro de tu piel, deseo por mi, porque un hombre te haga gritar hasta que te quedes sin voz — me susurro en mi oído