Un dia que estaba mi esposo en su despacho de nuestra casa después de estar varios días de viaje fuera de nuestra casa por trabajo, abrí la puerta despacio, quedando mirando como trabajaba, estaba muy enamorada de mi esposo, así que me quede completamente embelesada mirando como trabajaba, No era aquello lujuria, si no la calidez de un afecto más profundo que hizo que se me acelera mi corazón. Exhale una sonrisa, acercandome despacio a Aaron. Sin pensarlo dos veces, rodee la mesa de su despacho, poniéndome de pie enfrente de Aaron, empuje su sillón de ruedas apartandolo de su ordenador, mirándome él un poco descolocado y más se sorprendió...