Maritza:
Luego de brindar la niñera Rosalía me cuenta su historia, bastante triste, me había dado cuenta que no era la única persona en el mundo que sufría, incluso había entendido que hay personas que sufren mucho más, la niñera de mi hija era un ejemplo claro de ello.
—Cuéntame tu historia—le digo a la niñera
—Bueno señora, desde muy pequeña tuve que trabajar en la calle, mi mama hacia empanadas en mi país, y yo salía a venderlas, no pude estudiar porque mi padre murió muy joven, así que tenía que ayudar a darle el plato de comida a mis siete hermanos, parecíamos escaleras, uno detrás del otro, cuando...