El proceso era terrible, veía como se abría su zona intima, el doctor cortaba, y yo estaba aterrado, pálido, frio, en cualquier momento me desmayaría, no podía seguir viendo esto, pero la mano de mi esposa no me dejaba escapar, me apretaba con mucha fuerza, no debía rendirme así que saco el valor que no tengo y la animo a seguir
—Vamos Maritza aquí viene—die el medico
La veo pujar con todas sus fuerzas, su respiración era agitada, cuando pienso que no va a poder más, escucho un llanto que se incrusta en mi corazón, en las manos del médico estaba un hermoso y pequeño bebe, con su motica de...