Estaba en mi habitación, buscando una pijama de mi hermana, cuando escucho gritos del señor simón.
—¡MARITZA! ¡MARITZA CORRE! —grita desde la habitación de mi hermana
Corro como loca, chocando con la puerta, sintiendo un dolor en la cabeza, me había dado en toda la frente, pero me recompongo rápido para legar a la habitación
—¿QUE PASA? —pregunto entre gritos
— Tu hermana, está agonizando.
—¿QUÈ? No, no, no puede ser—contesto entrando a la habitación
Allí en su cama, se encontraba mi hermana, mi pequeña de doce años, con una pijama de patitos que le había comprado cuando cumplió los diez años, estaba intentando respirar, sus ojos estaban apagado, perdieron...