CAPÍTULO 62:
—Ay~ Jay… Ya no puedo… Espera… Me duele…
Se detuvo Isabella justo en ese sector del jardín, donde había frente a ellos una hermosa fuente iluminada con una tenue luz artificial que cambiaba lentamente sus colores y con ella el brillo del agua.
—Isabella… —susurró Jameson, pronunciando su nombre con un tono tan familiar e íntimo que causó que esa mujer guardara silencio viéndolo fijamente a esos hermosos ojos azules.
—¿Pasa algo, Jay…? —preguntó ella, tragando saliva, sintiendo cómo su corazón latía aceleradamente y su mano se aferraba aún más a la de ese hombre que seguía sin soltarla.
—Una semana. Toda la semana estuve pensando en ello,...