Chapter 6 capitulo 6

Chapter 6 capitulo 6

CAPÍTULO 06:

Una hora más tarde.

Ting~

El ascensor hizo un pequeño sonido abriendo sus puertas y Jameson continuó caminando hasta el número de apartamento que le envío en la dirección, Isabella.

Él tocó el timbre y ella abrió poco después.

Los ojos rojizos de esa mujer por haber llorado tanto fue lo primero que notó Jameson Howard… Sin embargo, pensó que no era su asunto.

Así que ignoró el desastre que lucia esa mujer e ingresó al departamento.

Él comenzó a observar la simple y barata decoración…

¿Realmente fue amante y secretaria de Franklin Robinson?

Esa pregunta cruzó fugaz por la mente de ese multimillonario, que confundido no sabía cómo alguien que trabajó por años para la agencia de Franklin Robinson y también salió con ese CEO… Vivía en un edificio departamental tan decadente.

—¿Por qué vives en un miserable lugar como este si fuiste pareja de Franklin? —preguntó Jameson cediendo ante su curiosidad—, no creí que él fuera ese tipo de novio tacaño —añadió burlista.

—¡No es así! —exclamó Isabella en defensa de Franklin, dándose cuenta de lo que había hecho de inmediato, ella avergonzada desvío su mirada hacia un costado, decaída—. ¿Quieres tomar algo? ¿Un jugo, café, té… Agua? —preguntó ella cambiando torpemente de tema.

Jameson que la veía imponente mostró una sonrisita burlista que Isabella no notó, por estar viendo en otra dirección avergonzada.

—No. No quiero nada, solo vine a llevarte a ti conmigo, así que empaca tus cosas ya mismo.

¡Ella abrió sus ojos de par en par sorprendida y volvió a ver a ese alto hombre castaño frente a ella!

—¡¿Ya?! ¡¿Tan pronto?!

Jameson que lucía serio de nuevo, asintió con su cabeza.

—Sí. A eso he venido hasta este basurero apenas me llamaste.

—¡Pero es tan pronto! ¡Todavía no estoy lista! —exclamó ella con gran inseguridad.

—Debiste estar lista desde el momento que aceptaste ser mi esposa falsa —dijo Jameson con molestia cruzándose de brazos y viendo imponente a esa ex de su pasado.

Ella asintió cabizbaja.

—Lo haré pero… Son muchas cosas. Yo no puedo empacar tan rápido, ¿me ayudas? —pidió ella avergonzada viendo a ese hombre que la hacía sentir minimizada frente a él.

Jameson la observó con molestia.

—¿Estás bromeando no? —preguntó él alzando una ceja—, por supuesto que no empacaré por ti, aunque tampoco es necesario que te lleves cosas inútiles que puedo comprar para ti después.

—¡No son inútiles!, y preferiría no molestarte haciendo que me compres cosas, a no ser que sean descontadas del pago de mi contrato y así-

—Está bien, lo descontaré —interrunpió él de inmediato a esa mujer pelirroja—. Ya no me hagas perder mi tiempo y corre por lo esencial e importante.

La mujer pelirroja asintió y se dirigió al armario por su maleta seguidamente ingresó al cuarto de baño de donde sacó algunas cosas de higiene entre ellas la caja donde iba la prueba de maternidad que anteriormente se había hecho.

Isabella lo dejó todo sobre la cama y corrió a su armario por sus vestidos favoritos que le había obsequiado Franklin y los que ella tanto atesoraba.

La pequeña caja con la prueba de embarazo que quedó a la orilla de la cama cayó al piso y Jameson que recién ingreso a la recámara perdiendo la paciencia con Isabella, notó la cajita a distancia.

Él se acercó y se agachó recogiendo la caja del piso, pero la cajita estaba abierta del otro extremo y la prueba de embarazo se cayó.

Clan~

Sonó al tocar el piso y él la recogió viendo el claro positivo que marcaba.

Isabella ni siquiera notó lo que hacía Jameson, ya que ella estaba ocupada empacando otras cosas.

—Isabella —le habló él con su grave tono de voz.

—¿Si? —respondió ella ajetreada.

—¿Estás embarazada?

¡La mujer pelirroja se puso pálida!

Ella se quedó inmóvil por unos segundos y trago en seco, volviendo a ver hacia ese hombre castaño.

En ese momento, ella que estaba sosteniendo en sus manos inmóviles un pequeño cofre, intentó guardarlo, pero del nerviosismo se le cayó.

El pequeño y elegante cofre se abrió y salieron esparcidas todas esas hermosas joyas no tan caras que Franklin le regalaba, porque ella no quería llamar la atención con joyas extravagantes debido a la relación secreta que tenían…

Siempre anteponiendo a ese ex prometido por encima de ella.

Isabella de inmediato se arrodilló nerviosa en el piso comenzando a recoger las joyas.

—No… No estoy… La prueba es de una amiga que vino aquí y-

Jameson se agachó apoyándose en una rodilla sobre el piso frente a esa mujer, mientras la ayudaba a recoger esas joyas.

—Mírame —exigió él y ella lentamente levantó su mirada viendo a ese CEO—. Sé cuando me mientes, recuerda que también fuimos novios.

Las lágrimas volvieron a asomarse por las comisuras de los ojos de Isabella, que ya con las joyas en su cofrecito, se levantó y las guardó en la maleta y se sentó en la cama.

Jameson que también se había puesto de pie, la veía fríamente esperando esa respuesta obvia y sincera.

Ella asintió con la cabeza lentamente mientras secaba sus lágrimas con sus manos.

—Sí. Estoy… Yo estoy embarazada. Lo siento por ocultarlo…

—¿Por qué lo ocultabas, acaso es de Franklin? ¿Ya estabas embarazada cuando nos reencontramos hace un mes en la playa?

Isabella volvió a ver sorprendida a Jameson y negó rápidamente ante las preguntas directas de ese millonario.

—¡NO! ¡No soy una mujer que haría algo tan bajo! ¡Mi bebé no es del maldito de Franklin! —exclamó ella exaltada.

—¿Entonces es mío y lo estabas ocultando? ¿Hace cuánto lo sabes? ¿Por qué no me buscaste y me lo dijiste apenas te enteraste?

Isabella comenzó a sentirse abrumada por el interrogatorio de ese hombre que claramente estaba disgustado, viéndola con esa gélida mirada azul de él.

—¡NO SABÍA QUÉ HACER! —gritó ella viendo a Jameson fijamente— ¡Estaba asustada! ¡Mi vida es un infierno por culpa de Franklin! ¡Esa noche en tu yate solo nos usamos, fue solo sexo casual! ¡Pensé que no te importaría y consideré abortarlo hasta que me ofreciste ese contrato!

—¿Abortar? —preguntó Jameson sorprendido—. ¿Querías matar a mí hijo sin decirme nada?

—Pensé mentirte, casarme contigo y a las semanas decirte que quedé embarazada… —susurró Isabella avergonzada, confesando su plan un poco tonto.

Jameson frunció el ceño posando su mano en el borde de su frente en señal de estrés.

—Te iba a llevar a un chequeo con mi doctor de cabecera. El proceso iba a ser por inseminación artificial en su clínica, se iban a dar cuenta que ya estabas embarazada —dijo él viéndola como si ella era fuera estúpida.

Isabella se puso roja de la pena e inclinó su cabeza sin querer ver a ese hombre que ahora cambió su seria expresión a una de burla.

Ella comenzó a escuchar que Jameson se reía a carcajadas de la situación.

Isabella colorada levantó apenada su mirada, había pasado una década desde que no lo había visto reír.

—Esto es perfecto~ —le dijo él animado—. Después de todo, lo único que quiero obtener de ti, es un hijo.

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