El Conde de Sussex observaba como el Duque de Devonshire era llevado a una habitación en dónde sería retenido. William Taylor se acercaba al Conde con disimulo.
— Las paredes tienen ojos y oídos — dijo al aire mientras se acercaba.
— Y el silencio es la mejor arma contra el enemigo. — respondió el Conde de Sussex.
— Arthur, debemos hablar con Henrick Godric, los Cervantes que aún viven en España, se están movilizando. — dijo William con seriedad mientras al igual que Arthur de Sussex escuchaban los escandalosos gritos del Duque de Devonshire.
— Si las cosas no cambian, tendremos una guerra civil en las manos. La Reina...